Lala y Mico viviendo bajo el mismo techo. ¿Y ahora qué hacemos? Os vamos a contar la primera semana dentro del proceso de socialización entre nuestros conejos. En esta primera semana nuestro objetivo ha sido que se huelan. Por supuesto no han estado en contacto físico, pero sí se han podido oler y eso ha sido lo más importante: que sepan que hay alguien más en casa y que no se asusten.
Como Mico está acostumbrado a estar libre por casa, Lala es la que ha pasado a ocupar el pisito de Mico, es decir, la jaula. Nada más traerla la dejamos ahí y en seguida pareció sentirse cómoda, como la gordita que es, empezó a comer heno como si no hubiera mañana. Mico al principio no se dio ni cuenta y cuando lo hizo se acercó a la jaula para olerla, ella hizo lo mismo y vimos cómo se olían las caritas. Ese fue el primer momento de tensión, ya que no sabíamos cómo iban a reaccionar, pero lo mejor fue que se olieron y pasaron el uno del otro. ¡Bien! de momento no se odian…
Relacionado también con el olor, hemos intercambiado cosas que utilizan para que se acostumbren al olor del otro. Lala ha ido marcando con la barbilla (en la barbilla tienen unas glándulas que desprenden una esencia y así dicen «esto es mío» en lenguaje conejil) todo lo que olía a Mico y éste, cuando ha olido que ella estaba cerca, ha hecho pipí donde le ha venido en gana (generalmente en una esquina donde no nos dábamos cuenta, ¡gracias Mico!). Les hemos cambiado de sitio, haciendo que Mico entre en la jaula para que huela y a la vez deje su olor. Se quedó un poco raro, olisqueó todo y a los pocos minutos ya estaba pidiendo su libertad atacando a los barrotes.
Hemos querido también que relacionen buenos momentos a sus olores. Así que les hemos dado de comer verduras o pienso a la vez y muy juntitos (separándoles la valla que tenemos). Es gracioso ver cómo comen a la vez y parece que se imitan y hacen competición a ver quién come más.

Por otra parte Lala ya se siente más a gusto con nosotros, desde que llegó no ha sido muy asustadiza, pero ya incluso le ha dado besitos a su papinejo (cosa que me rompe el corazón aunque no lo admita). Hemos tenido serias tentaciones de juntarlos ya a ver qué pasa, pero al final la responsabilidad nos ha podido y calmaremos nuestras ansias, aunque al paso que van, supongo que para la próxima semana ya tendrán algún encuentro.

Os recordamos que:

  • Los conejos son muy territoriales, por eso es importante que cuando llega un peludín nuevo a casa todo esté bajo control. ¡No queremos sustos!
  • Hay varias técnicas de socialización entre conejos, nosotros estamos siguiendo la más prudente. Pero hay otras más «agresivas» que también pueden tener buenos resultados.
  • La mejor pareja es macho-hembra. Lo ideal es que estén castrados, tanto por salud como para evitar una camada indeseada.

En la siguiente entrada hablaremos de los espacios neutros donde los juntaremos, cómo tienen que ser éstos y también hablaremos de su primer encuentro…¡qué ganas!

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